: Reflexiones

Hazte preguntas

¡Qué importante es hacernos preguntas¡. Es una técnica maravillosa para conocernos, saber lo que queremos y marcarnos el camino en la vida. Las preguntas obtienen respuestas, y te llevan a reflexionar sobre cosas, que quizá de otra manera no harías. Pero ten en cuenta siempre hacerte aquellas preguntas que te ayuden, aquellas que te convengan, no te pierdas en divagaciones ni preguntas inútiles. Es muy importante saber, ¿qué quiero en mi vida?, ¿qué se queda y qué tiene que marcharse de ella?, y una de mis favoritas ¿qué me conviene o no me conviene?.
Me decía en consulta un paciente que está intentando dejar de fumar, que antes de encenderse un cigarrillo, se preguntaba. ¿Realmente me apetece tanto fumármelo?. Si la respuesta era afirmativa se lo fumaba, y si era negativa no se lo fumaba. Solo con ésta simple pregunta se estaba ahorrando muchos cigarrillos al día. Busca aquellas preguntas que te convenga hacerte. ¿Por qué?. Porque te sienta bien.

 

Marisa Navarro

Marisa Navarro

    

Deja de empujar

Si observas en tu vida que hay una parcela en la que siempre estas empujando. Toma la decisión ya de dejar de empujar.

Nos empecinamos en que las cosas sean de una determinada manera, y estamos siempre forzando para que sean así. Esto nos consume una cantidad enorme de energía, nos agota, y a pesar de todo, siempre estamos en el mismo sitio, o incluso en uno peor.

Deja de empujar. Deja de forzar.

Relájate y vive lo que la vida te presenta en ese sentido. Y si no déjalo ir.

Puede que no sea el momento, puede que nunca se de de la forma en que tu quieres, puede que tu lugar este en otro sitio. En cualquier caso cuando te relajas y te dejas fluir con lo que es, el río de la vida te lleva a donde tienes que estar. Y entonces lo comprendes todo.

Marisa Navarro

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El perdón

No imaginamos lo curativo que puede llegar a ser “el perdón”, no imaginamos cómo puede liberarnos del pasado y ofrecernos el júbilo de vivir plenamente el momento presente. Solemos pensar que perdonar es algo más que aceptar unas simples disculpas. Cuantas veces por ser amables o por cualquier otra razón aceptamos unas disculpas, cuando en realidad no sentimos verdaderamente la intención de perdonar.

Otras veces nos ocurre que nos agarramos al daño que nos hizo alguien y no lo queremos soltar, porque de esa forma pensamos que nos estamos protegiendo de que se nos vuelva a hacer; si nos traicionó, nos decimos que jamás volveremos a confiar en esa persona, pero la cosa muchas veces no queda ahí y es posible que también nos digamos que no volveremos a confiar nunca más en nadie, no sin antes habernos tratado de tontos y estúpidos en el mejor de los casos por haber confiado en esa persona.

Así podemos escuchar frases cómo, “yo perdono, pero no olvido”, “yo perdonar, perdono, pero a mi no me la vuelven a hacer más”, o cosas similares.

En medio de ésta confusión respecto al perdón, no sólo nos estamos dedicando a conservar lo que nos hace daño, sino que también nos estamos cerrando a lo que puede curarnos.

No perdonar nos mantiene enganchados a incidentes de nuestra vida ocurridos en el pasado, y siempre que me aferro a agravios pasados, me estoy condenando a sufrir por ello.

Perdonar nos libera; detiene nuestras propias batallas interiores; nos permite dejar de reciclar la ira y la culpa, y os aseguro que reciclar el papel es fantástico, porque así se talan menos árboles y todos salimos ganando, pero reciclar constantemente la ira y la culpa sólo sirve para obstaculizar que en nuestro corazón pueda florecer el auténtico amor.

Perdonar nos permite saber quienes somos verdaderamente. Con perdón en nuestro corazón, podemos experimentar nuestra verdadera esencia como amor, porque nosotros somos en nuestra esencia amor.

Perdonar es la mejor medicina para curar nuestras heridas.

Perdonar tiene el poder de curar tanto nuestra vida interior como nuestra vida externa; puede cambiar el modo en que nos vemos a nosotros mismos y a los demás; cambiar la manera en como experimentamos el mundo; y sanar los conflictos internos que arrastramos día a día.

Imagina la paz que podría haber en nuestro planeta si todas las personas en el mundo se liberaran de los viejos agravios ocasionados por otras personas. Imagina lo que pasaría si nos libráramos de enfrentamientos que han durado siglos a partir de diferencias raciales o religiosas, así como perjuicios cometidos en el pasado.

Es posible que estés pensando que tu sí quieres perdonar, pero que no sabes cómo hacerlo, no tengas prisa, a perdonar se aprende, y se aprende poco a poco, y se aprende con un único libro, es el libro del amor. Perdón y amor que tenemos que aplicar en muchos campos, padres, hermanos, otros miembros de nuestra familia, cónyuges, ex esposos, relaciones amorosas que ha habido en nuestra vida, figuras de autoridad, maestros, jefes, amigos, compañeros; quizá accidentes, ofensas o delitos causados por extraños; y no nos olvidemos de nosotros mismos, de nuestro cuerpo físico, de nuestros pensamientos, sentimientos, y comportamientos pasados y presentes; también tenemos que ver cuantas veces estuvimos enojados con fuerzas superiores a nosotros, Dios, la naturaleza, la vida misma.

Cuando revisamos todo esto nos damos cuenta de la cantidad de cosas que necesitamos perdonar, pero no nos asustemos, como dijimos anteriormente, poco a poco, sin prisas, pero estando dispuestos a ello nos acercaremos irremediablemente a la naturaleza del perdón.

 

Marisa Navarro

Marisa Navarro

    

No aprietes con fuerza.

No aprietes con fuerza. Si hay alguien a quien amas, si deseas que esa persona permanezca a tu lado, no la aprietes con fuerza. A esa persona que amas, sólo tienes que sostenerla suavemente. Para que pueda moverse libremente. Para que pueda ser el mismo. Para que pueda situarse donde el desee. Si quiere estar cerca de ti, así lo elegirá. Si quiere distanciarse de ti, así lo hará. Por mucho que aprietes, no dejará de hacer lo que realmente desea hacer. Apretando sólo conseguirás que no pueda volar, y alguien a quién no le permiten volar, volará a la primera oportunidad. Todos queremos sentirnos libres, elegir, decidir, y volar allí donde deseamos estar. Y todos queremos que se respeten nuestras elecciones y decisiones.

Marisa Navarro

Marisa Navarro

 

    

Enamórate, apasiónate, ilusiónate.

Enamórate, apasiónate, ilusiónate. El motivo, el que tu elijas. Lo mas importante las emociones que provoca en ti. No esperes a que llame a tu puerta porque no viene de fuera. Esta dentro de ti. Tu creas tu pasión, tu creas tu ilusión, tu creas tus enamoramientos. Son tus pensamientos los que crean los sentimientos que ensalzan los motivos. Todo son autoilusiones, autoenamoramientos, autopasiones. No somos conscientes de ello. Pero es así. Porque no darle la vuelta. Porque no abrir nuestra mente a los motivos, y a partir de ahí poner a trabajar a nuestros pensamientos en apasionarnos, en ilusionarnos, en enamorarnos. Pruébalo, funciona.

Marisa Navarro

Marisa Navarro

    

Actos de fe.

Necesitamos actos de fe en nuestras vidas. No tenemos garantías. Ni mapas, ni GPS. Siempre que empezamos algo nuevo, tomamos una decisión, elegimos, dejamos algo atrás, comenzamos una nueva andadura, o damos una golpe de timón, estamos teniendo un acto de fe e nuestras vidas. Si no nos entregamos a estos actos de fe, siempre estaríamos en el mismo sitio. Confiamos y empezamos. Confiamos y comenzamos a andar. Confiamos y soltamos. Confiamos y creemos. Los actos de fe son actos de confianza, y sólo si nuestro camino esta llenos de ellos, podremos llegar lejos. Con cada paso, a cada vuelta del camino, con cada piedra que nos encontramos, montañas o acantilados, necesitamos tener un “acto de fe”. Confiar y seguir adelante.

Marisa Navarro

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Nuestra perfecta esencia.

Deja de intentar ser perfecto. Tu ya eres perfecto en lo más profundo de tu ser. Y formas parte de un todo perfecto. Esa perfección profunda de tu ser, que es perfecto en sí mismo, la tapamos con esa identidad externa que pretendemos, y que poco tiene que ver con nosotros, con nuestro verdadero ser. Luego intentamos ser “perfectos” externamente, dentro de ese concepto de la perfección antihumano, que no se sabe de dónde ha salido. Lo que tendríamos que hacer es relajarnos en nuestra perfecta humanidad, aceptarla, dejarla fluir, y así descubrir nuestra perfecta esencia.

Marisa Navarro

Marisa Navarro

    

¡Qué paradoja!

Reconozcámoslo, nos cuesta mucho pedir ayuda. Y es curioso, porque nos sentimos muy bien cuando somos nosotros los que la prestamos. ¡Qué paradoja!. Cuando la damos nos sentimos útiles, valorados, capaces, y que estamos haciendo algo hermoso. Cuando necesitamos ayuda nos sentimos incapaces, que no valemos, inútiles, y hasta podemos llegar a sentir vergüenza. Por ello tendemos a ocultar nuestros problemas y necesidades, e intentamos resolverlos solos. Sepamos ver la maravilla en la ayuda que se nos presta. Renunciemos a nuestro tonto orgullo, y agradezcamos esa mano amiga que se nos tiende cuando la necesitamos. Sepamos pedirla. Sintámonos acompañados. No estamos solos. Permitamos que los que nos quieren, nos den la mano cuando nos sentimos perdidos. Todo puede ser más llevadero y ligero cuando es compartido, cuando nos sentimos acompañados.

 

Marisa Navarro

Marisa Navarro

    

¿A que te sienta bien?

Busca acciones colectivas, únete a grupos, participa, forma parte de. Encuentra la que va contigo, la que te gustaría practicar. Y si no lo sabes, prueba. Somos seres sociales. Podrás serlo más o menos. Pero no te engañes. Somos seres sociales. Formar parte de, nos sienta bien. Nos hace sentirnos parte del mundo. Nos encontramos acompañados, e incluso disfrutamos más de nuestros ratitos de soledad. No te aísles. Participa. Seguro que eres bien recibido. Prueba y verás. Y si ya lo haces…¿A qué te sienta bien?…

 

Marisa Navarro

Marisa Navarro

    

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