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Cuando la obsesión por el orden y la limpieza es un problema

Creo que todo comenzó cuando tenía unos 7 u 8 años. Es el primer recuerdo que tengo de “necesitar orden”. Me gustaba jugar con mis juguetes… pero me entretenía más ordenar la ropa de mi armario, la del armario de mis padres, la vajilla de la cocina y hasta los botes de conservas, por tamaño y color.

Aunque cueste creerlo, he compartido piso con mucha gente y con todos mis antiguos compañeros mantengo muy buena relación… a pesar de que jamás consideré que podía tener un problema. Intentaba tenerlo todo ordenado y limpio tanto dentro como fuera de mi habitación y a mis compañeros de piso les parecía genial, claro. Pero para mí, llegó a resultar agotador. Nada estaba nunca “perfecto”.

Marisa Navarro