en Reflexiones

Renuncias, pero con límites.

Cualquier relación supone una gran dosis de aceptación, y por supuesto el convivir con otra persona también lleva implícito ciertas renuncias. Eso es algo que todos sabemos y aceptamos como parte del proyecto de vivir juntos Es cuando esas renuncias exceden el límite de lo razonable cuando surgen los problemas. Cuando la expansión de uno, supone la anulación del otro, cuando para poder hacer viable la convivencia, mis renuncias atentan contra mi dignidad como persona, cuando para que uno crezca, el otro tiene que desaparecer. Así pues, equilibra las renuncias y ponles límites.

Marisa Navarro