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A los amigos, los eliges.

A la familia no la podemos elegir, nos toca la que nos toca, y si no nos gusta, lo único que podemos pretender, es tener con ella la mejor relación «posible». A los amigos, en cambio, los elegimos. Qué poco inteligente sería por nuestra parte, elegir como amigos a personas que nos sienten mal. Que no nos ayuden de la forma en que puedan, cuando lo necesitamos. Que no nos animen, cuando estemos tristes, o que no notemos su cariño cuando nos sintamos desamparados. Recuerda siempre, que a los amigos se los elige, y no se tienen al precio que sea. Los amigos están para apoyarnos. Para acompañarnos en los distintos momentos de nuestra vida. Están para pasarlo bien, pero también para cuando lo estamos pasando mal. Los amigos se sienten sin importar la distancia a que se encuentren. Es un sentimiento en el que se sabe que tu estás ahí, y yo estoy aquí.
PSYSI