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Abiertos a la esperanza.

Sufrimos mucho con los temores de nuestra mente. Sufrimos por cosas que no han pasado y no tienen porque pasar. Nos han enseñado a pensar así, a estar dándole y dándole vueltas a los miedos en nuestra cabeza, y a estar constantemente sufriendo por ello. He conocido personas muy asustadas por los temores de su mente, y a su vez, han sido personas, que cuando han tenido que afrontar algo en su vida, han sido inteligentes, eficaces y valientes. Personas que han sabido hacer, lo que tenían que hacer. Sabemos solucionar cuando hay algo que solucionar. Sabemos ser eficaces, cuando hay donde serlo. Con los temores de nuestra mente, lo único que podemos hacer, es aprender a escucharlos cada día un poco menos. Además, elijamos confiar y mantener nuestro corazón abierto a la esperanza.
PSYSI