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Cuántas veces menos es más.

En ocasiones el grado de exigencia que tenemos con nosotros mismos, casi no nos permite vivir. Queremos hacer tantas cosas, y tan perfectas. Llegar a todo, sin importar lo que dejamos por el camino, que la vida se puede convertir en una verdadera carrera de obstáculos. Siempre con la agenda llena, «de lo que sea». Nos llegamos a sentir mal si no tenemos todos los minutos de nuestro día llenos, «de lo que sea». Terminemos con esa tendencia de «hacer, hacer y hacer», sin pararnos a reflexionar sobre lo que estamos haciendo. Sin elegir de verdad lo que queremos. Parémonos de vez en cuando y hagámonos las preguntas adecuadas. Ni tantas exigencias, algunas de ellas sin sentido. Ni tantas carreras, ni una agenda tan llena, en ocasiones de cosas tan vacías. Seamos más selectivos. Cuántas veces menos es más.

PSYSI