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Desproporcionadamente.

En muchas ocasiones reaccionamos de forma desproporcionada a los acontecimientos. Y no sabemos ni por qué. Es bueno que lo analicemos. Depende de muchas cosas. Por ejemplo de nuestro estado de ánimo. Con un estado de ánimo bajo, nuestras reacciones pueden ser con más frecuencia inadecuadas. Por otro lado, hay hechos para los que somos especialmente sensibles, y ello conlleva reacciones fuera de lo normal. Experiencias de nuestro pasado que han sido dolorosas, quedan marcadas como cicatrices psicológicas. Los golpes en esas cicatrices nos hacen saltar desproporcionadamente, porque duelen. Conocernos y localizar nuestras cicatrices, nos hace entender muchas de nuestras reacciones, y poderlas manejar.

PSYSI