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El «todo o nada».

Alejate del todo o nada. La variedad de colores es infinita. Y cualquiera de ellos podría lucir precioso. El «todo o nada» genera un gran estrés. Si llegamos a conseguir el «todo» habrá sido genial. Incluso el precio pagado lo olvidaremos rápidamente. Donde esta el gran problema es en que solo nos permitamos dos opciones, la de la perfección, el «todo», o la «nada», donde incluiríamos todo lo demás, y que suele ser vivido como un gran fracaso, con todo lo que esto conlleva. Saber apreciar los colores intermedios, y saber sacarles partido, puede facilitarnos la vida enormemente.

PSYSI