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El vaso de agua.

Nos han enseñado a renunciar a ese vaso de agua, aunque estemos muertos de sed, si pensamos que otros cerca de nosotros parecen tener sed. Y así nos pasamos la vida. Dando de beber a todos los que nos rodean, y dándonos cuenta de que nunca queda para nosotros. Y así nuestra sed va en aumento. Y también percibimos que ese, nuestro vaso de agua, no le suele quitar la sed a nadie, ya que acabamos rodeados de insaciables sedientos. Comprender que ese vaso de agua solo puede quitarte la sed a ti, cuesta mucho. Puede incluso ir en contra de nuestras creencias. Pero solo si te lo bebes, se saciara tu sed. Y no solo eso. Te convertirás en un manantial, de donde puedan beber muchos otros.

PSYSI