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Esa parte de riesgo.

En ocasiones, el hablar mucho sobre nuestros proyectos, el darles vueltas y vueltas a todos los contras, (ojalá hiciéramos lo mismo con los pros, pero no suele ser el caso), te paraliza mucho en la acción. Ponerte a pensar una y otra vez en todos los problemas, no hace más que agrandarlos, lo cual, te inmoviliza en la acción. Está bien valorar los pros y los contras. Está bien tener un plan «B». Está bien localizar las posibles salidas, las posibles soluciones. Pero es imposible no contar con esa parte de riesgo que todo proyecto posee. Es intrínseco al cambio. Acéptala y pasa directamente a la acción.
PSYSI