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Ese latiguillo.

Observa con cuanta frecuencia te quejas. Es casi como un «latiguillo». ¿Y de qué te sirve?. ¿Consigues algo con ello?. ¿Quizás dar lástima?. ¿Sentir lástima de ti mismo?. ¿Es eso lo que quieres conseguir con tus lamentos?. Quejarse y lamentarse es algo limitador en tu vida. Mientras estás concentrado en tus quejas, te queda poco espacio para la alegría y la parte buena de la vida. Quejarte reduce enormemente tu creatividad, y empequeñece tu mundo, alejando de ti las posibles soluciones. Toma conciencia de ello, y deja ya de hacerlo.

PSYSI