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Nadie es perfecto.

Nadie es perfecto. Pero en muchas ocasiones aceptar que las personas principales de nuestra vida no son una excepción a esta regla, resulta difícil. Incluso reacciones o acciones que en nosotros aceptamos, nos cuesta mucho aceptarlas en los demás. Podemos ser tolerantes en ocasiones y en otras, convertirnos en absolutamente intolerantes, sobre todo cuando vamos acumulando tolerancias. Si eliges incluir en tu circulo principal a alguien, acéptalo como es, te ahorrara muchos sinsabores. Y si no puedes, tendrás que invitarle a salir de ese circulo. Intentar cambiarlo es una perdida de tiempo.

PSYSI