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No era tan importante.

La mayor parte de las veces que nos enfadamos, es por «tonterías». Parece que tengamos necesidad de enfadarnos, y que busquemos justificaciones para hacerlo. Al día siguiente, ni recuerdas por qué te habías enojado, o cuál fue el origen que inició la discusión. ¿Era realmente tan importante?. Estemos más atentos. Cuando notes la fuerza del enfado, relájate y piensa, si el posible motivo de tu enfado, es realmente tan grave. Y si no es así, déjalo pasar, no era tan importante.
PSYSI