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Pensemos en los demás.

Qué poco nos cuesta en tantas ocasiones hacer feliz a alguien que queremos, evitarle una preocupación, tranquilizarle, o hacerles la vida más fácil. Pensemos en esos pequeños detalles que pueden conseguir todas éstas cosas, y tomemos conciencia de lo fácil que nos puede resultar hacerlo. Pensemos en los demás. Esa sonrisa, esa llamada, esas palabras, esa caricia. Si además, por muchas que demos no se acaban. Es tan fácil. Pensemos en los demás. Ellos siempre las están esperando. Igual que nosotros. Y si estás generoso, además de las personas a las que quieres puedes ampliar el grupo a los que te rodean.

PSYSI