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Si te retiras, no juegas.

Si bien es inteligente cambiar de dirección, cuando me doy cuenta de que el camino elegido no es el adecuado para mi. Esto no tiene nada que ver, con no acabar nada de lo que se empieza, cambiando continuamente de dirección por miedo al fracaso. Esto es: prefiero retirarme antes que perder. Perder es parte de nuestro crecimiento y de nuestro aprendizaje de vida. Si no acabamos lo que empezamos por el miedo a perder, nos quedaremos siempre en el mismo lugar, cargados con una mochila llena de frustraciones, y con nuestra autoestima por los suelos. Antes de cambiar de dirección, pregúntate si lo haces por miedo a perder, en cuyo caso continúa en ella. Ante ésto, será mejor aceptar la posibilidad de perder que retirarte, porque si te retiras no juegas.
PSYSI