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Sin hurgar.

Trata a los problemas con amor, con suavidad, con mimo, y con delicadeza. Al obsesionarse con ellos, solo se consigue que crezcan, o que parezcan más grandes. Nos podemos quedar bloqueados, y los bloqueamos, entorpeciendo su solución. Del mismo modo que si tienes una herida, harás todo lo posible porque se cure, dispensándole todos los cuidados necesarios, y haciendo lo que haya que hacer. Así tenemos que actuar con nuestros problemas.Así como no hurgarías constantemente una herida, y le darías el tiempo necesario para que curase. Con los problemas haremos lo mismo. Todo lo posible para que se solucionen, pero con cariño, y dejando el tiempo necesario para que se de esa solución.
PSYSI