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No te disculpes.

No te disculpes por ser como eres. No te disculpes por tener lo que tienes. Y si alguien no le gusta o le sienta mal, te aseguro que es su problema, no el tuyo. Siéntete orgulloso de lo que eres y de lo que tienes. No vayas pidiendo perdón por la vida por ello. La envidia es inevitable, y no depende de ti. No te queda otra que pasar de ella. Y por disculparte no vas a ser más aceptado ni más querido, que te quede claro. El que te quiera tendrá que ser con lo que eres y con lo que tienes, y sino, no te interesa.

PSYSI