Haz saber a los demás lo que te gustaría, lo que quieres, lo que deseas, o lo que te hace ilusión. Ellos una vez que tienen esa información, eligen desde la libertad y la independencia. Sin sentirse presionados, ni manipulados. Como a todos nos gustaría que hicieran con nosotros. Sabiendo que si no estas en
Cuando uno se cree con derecho a tanto, tendemos a no ser agradecidos con lo que tenemos. Damos las cosas por hechas, por sentadas, pensamos que así es como tiene que ser. Las tenemos y no las apreciamos, casi ni nos damos cuenta. Simplemente dejamos de valorarlas. Estar atento a todas las cosas maravillosas que
Entabla un diálogo contigo mismo, como si de un amigo se tratara. Como sí te encontrarás y quisieras saber de ti. Como estas?. Como te sientes?. Que te preocupa?. Como puedes solucionarlo?, o simplemente, puedes hacer algo?. Que te gustaría hacer?. Hacia dónde querrías ir?. Que te hace feliz?. Preguntas sencillas que no solemos hacernos.
Cuando aceptamos nuestras emociones, no estamos diciendo que nos gusten. Estamos dándoles el espacio necesario y suficiente para que se den. Nos estamos dando el permiso para sentirlas, sean o no de nuestro agrado. Estamos aceptando que somos humanos, y como tal sentimos. Estamos permitiendo que fluyan y no se queden ancladas en nuestro interior.
De vez en cuando hay que hacer limpieza. Para hacerla primero tenemos que reflexionar. Que cosas queremos que continúen en nuestras vidas y que cosas preferiríamos que ya no estuvieran. Las razones por las que deseamos que esas cosas ya no estén en nuestra vida, pueden ser muy variadas. No las necesitamos. No nos sientan
El amor no se pide, el amor se da. Y es inevitable. Cuando quieres, quieres. Lo que sí podemos es potenciarlo, mimarlo, cuidarlo. No tengo ninguna duda de que venimos al mundo a amar y ser amados. Y tampoco tengo duda de que sí sembramos amor, vamos a recibir amor. Quizá no de una forma