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Paciencia | ¿cómo fomentar la paciencia?

La palabra paciencia nos está dando las claves de lo que realmente significa, “paz” y “ciencia”, la ciencia de la paz, ¡qué descripción más bonita de esta palabra!  Es curioso que el tener paciencia hoy en día se vea en muchos casos como algo negativo, parece que aquel que tiene paciencia es ese que no hace nada, que se queda sentado a esperar que ocurran las cosas y qué aguanta todo.

Y nada más lejos de la realidad, la persona paciente es aquella capaz de vivir intensamente el presente, y deja que las cosas fluyan, espera que las cosas lleguen, no por ello deja de hacer todo aquello que esté en su mano para que las cosas sucedan, pero sabe y es consciente de que todo no depende de él, y una vez que ha hecho su parte, sabe esperar tranquilo a qué los demás, el universo o la vida hagan la suya. 

¿Cómo tener paciencia y no explotar?

Ante un ataque, ante una agresión, todos tenemos el impulso de saltar, de defendernos, muchas veces esa reacción sale directamente del estómago, sin pasar por la razón, esto con frecuencia nos lleva a equivocarnos, a arrepentirnos de nuestra reacción poco meditada.

La paciencia nos permite analizar la situación, hace que lo que esta ocurriendo pase por el filtro de razón, esto necesita por supuesto más tiempo, no será una respuesta automática ni rápida la que demos, pero lo que es seguro es que será una respuesta más acertada y de la que nos vamos a arrepentir menos. Esta paciencia en las respuestas nos va a llevar a acertar, a decir las palabras justas que queríamos decir, a actuar de la forma que queríamos hacerlo. 

La paciencia como decía Santa Teresa de Jesús es la reina de todas las virtudes

Lo que es cierto es que nacemos sin esa virtud, conocéis a algún bebé que tenga paciencia, o a un niño de dos años que la tenga, seguro que no. 

La paciencia se enseña y se cultiva, y esta en nuestras manos, padres y educadores enseñar esta maravillosa virtud a nuestros hijos y alumnos. 

No le des al niño lo que desea en el acto, solo dile que tiene que esperar un poquito y después se lo darás, unos minutos hacen la diferencia, y el niño estará aprendiendo a esperar a ser paciente. Por ejemplo puedes decirle que antes de darle lo que quiere tiene que hacer determinada cosa, cómo recoger sus juguetes .

O que tiene que cantar unas canciones, etc… el caso es que no pida las cosas para “ya” y se las demos “ya”. De esta manera cultivaremos en él la impaciencia y saldrá al mundo siendo una persona impaciente, formando parte de la gran masa de impacientes que pueblan el planeta

Porque vivimos en  la sociedad del ya, lo quiero todo y lo quiero ya. 

Gran parte de la frustración que sufren nuestros adolescentes se debe a que los hemos criado con esta dinámica, se creen que tienen derecho a todo y que ese todo tiene que ser para “ya” y si no es así se frustran y se deprimen. No saben esperar, no tienen paciencia, 

Tener paciencia y tranquilidad:

El carecer de paciencia nos hace perdernos el momento presente, que es el único que tenemos, porque los impacientes están ansiosos, están aquí, pero están pensando en allí, están en hoy, pero están pensando en mañana. La impaciencia es una de las causas que nos impide vivir el presente, y la verdad es que si no vivimos el presente no estamos viviendo. Y es una de las mayores causas de la ansiedad que sufre nuestra sociedad. 

Tener paciencia y tolerancia:

La persona con paciencia, es capaz de esperar, de aceptar la vida y actuar frente a ella, no reaccionando de forma impulsiva, es capaz de mantener la calma y la tranquilidad ante las diversas situaciones que se le presentan, lo que hace que pueda pensar de forma adecuada, y tomar decisiones y actuar mucho más acertadamente. La persona paciente es tolerante y sabe esperar a que lleguen las cosas sin desesperarse, haciendo todo lo que está en sus manos por supuesto, pero dando a todo el tiempo que requiere, no se frustra por ello, la persona con paciencia suele tener una alta tolerancia a la frustración, todo ello les permite ser mucho más felices que los impacientes e intolerantes.  

Y entonces, ¿qué puedo hacer para desarrollar mi paciencia?

Ejercicios para tener más paciencia:

Eres paciente o impaciente, eso es lo primero que te tienes que preguntar. 

Si eres paciente, enhorabuena, pero si eres impaciente, hay muchas cosas que puedes hacer

Para desarrollar la paciencia es fundamental que tengamos confianza en nosotros, en que venga lo que venga seremos fuertes y haremos todo lo que podamos y esté en nuestras manos para superarlo, eso nos da paz, tranquilidad y sosiego

Pero también tienes que ser capaz de elegir aquello para lo que deseadas tener paciencia y para lo que no deseas tener paciencia, y aquello para lo que no deseas tener paciencia aléjalo de tu vida si te es posible.

Practicar un deporte o una disciplina como el yoga, los ejercicios de respiración,  la meditación, los trabajos manuales, la música, los idiomas, todo aquello que requiera de tu paciencia cultivará tu paciencia. Los niños desarrollan mucho su paciencia en todo este tipo de actividades.

Ten también en cuenta que la paciencia se agota, hay personas y situaciones capaces de agotar nuestra paciencia. No siempre queremos hacer algo para que esto no sea así. En estos casos ármate de fuerza para no explotar e intenta mantenerte calmado en medio de la tormenta, no sabes el poder y la fuerza  que puede darte eso. 

En todos mis libros podrás encontrar pautas y ejercicios para una vida más calmada y sosegada, con ejemplos prácticos y reales que te ayudarán a ser más feliz “La Medicina Emocional”, “El efecto tarta” y “Las Ruedas dentadas” aprenderás a desarrollar tu paciencia y a saber elegir donde quieres ejercerla. 

Dra. Marisa Navarro. 

Libro las ruedas dentadas de Marisa Navarro

    

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