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No tenía que ser.

“No tenía que ser”. No te empeñes. Todo tiene su límite, también el esfuerzo, el gasto de energía, el coste vital que te está suponiendo. Valora todo ésto, y si es demasiado alto, quizá, “no tenía que ser”. Haz una retrospectiva de tu vida, y recuerda cuánto tiempo y energía habrías ahorrado, si hubieras puesto

Cógelas tu.

En algunas ocasiones nos comportamos como niños pequeños cuando necesitamos y demandamos amor. Nos cuesta menos que pedirlo. Así, nos ponemos tristes por pequeños motivos, nos sentimos desamparados después de crear múltiples pensamientos sobre ello, y hasta lloramos desconsoladamente. La conexión con nuestra infancia está clara. Cuando ésto nos ocurría, venían, nos cogían en brazos,

Malintencionados los menos.

Mira la inocencia en los otros, del mismo modo que deseas que la vean en ti. La mayor parte parte de los enfados que tenemos a consecuencia de los comportamientos de los demás, tienen como origen comportamientos inocentes. Malintencionados los menos. Este pensamiento sobre las acciones y reacciones de los demás, hace que nos calmemos

No confundamos.

No confundamos nuestras emociones. Cuando las emociones que sentimos no nos gustan, bien porque creemos que son inapropiadas, ¿cómo voy a sentir yo eso?, o porque son emociones que nos asustan, o son demasiado traumáticas. Tendemos a confundirlas. Así, un dolor muy profundo, podrá salir a la luz en forma de rabia. Un sentimiento de

Al alcance de cualquiera.

La felicidad está en las pequeñas cosas de la vida, que tenemos al alcance de la mano. En la magia de lo cotidiano. Solo hay que estar despierto para captarla. Si permanecemos ofuscados en preocupaciones, es difícil que podamos captar esos momentos de felicidad. Son pequeños regalos que nos da la vida, y que están

Negocio redondo.

Supongo que todos sabemos que nuestros pensamientos, las acciones que realizamos cada día, y la actitud que tenemos ante la vida, influyen notablemente en nuestra salud. Si queremos cuidarnos, tendremos que cuidar nuestros pensamientos, intentar tener una actitud positiva ante la vida, e introducir en ella, todas las actividades posibles que nos puedan sentar bien.

Lo importante es hacerlo.

Cuando tenemos que resolver, afrontar, tomar decisiones, elegir, o hacer cambios en nuestra vida. Aceptemos que unido a ello está “el miedo”. Si doy dos paso, el miedo me acompaña, y si corro también. El miedo está en nuestra mente, y acompaña a todo aquello que nos resulta desconocido, nuevo, o que tenemos la sensación

“Su” elección.

Nadie hace nada, si no quiere. Tenlo muy presente. Que nadie te chantajee con: “yo no quería hacerlo y tu me obligaste”, “lo he hecho por ti”, o “tu me lo pediste y no me quedó otra”. Puede que crea que lo ha hecho por ti, pero si rascas, lo ha hecho porque ha querido

Problemas.

Si se nos plantea un problema con mucho tiempo, rumiamos la posible solución, una y otra vez en nuestra cabeza. Esto tiene una parte positiva, nuestra decisión sobre el problema cuando la tengamos estará muy meditada. Pero a veces nos hace agrandar los problemas, perdernos en las diferentes opciones de solución, y en ocasiones el