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Como un junco.

Hasta los árboles con los troncos más enormes, puede venir una tormenta, una inundación, y arrancarlos de cuajo. En cambio un flexible junco de la orilla de un río, puede con lo que venga, tormentas, crecidas, vendavales. Siempre se recuperan, volviendo a estar erguidos, y de nuevo mirando al sol. La rigidez en cualquier aspecto de nuestra vida, nos suele aportar una carga extra de estrés y poco más. Además la creatividad, tan necesaria para superar los obstáculos que pueda traernos la vida, no suele ser buena compañera de la rigidez. Seamos flexibles como el junco, ésto aportará a nuestra vida grandes posibilidades, y soltaremos parte de nuestro estrés.

Marisa Navarro