en Reflexiones

Tu mañana no te acordarás, y él tampoco.

Está bien enfadarse, mostrar nuestros desacuerdos con vehemencia, discutir si es necesario y patalear venido el caso. Pero una vez que ya ha pasado el hecho, te has preguntado para qué nos sirve permanecer en el enfado, en la discusión o en el pataleo. Incluso en ocasiones seguimos enfadados largo tiempo y no recordamos ni el por qué. Mantenemos nuestros enfados por una simple dinámica de comportamiento. Y si bien es muy sano desahogarse, enfadarse y hasta embravecerse, si es lo que toca. No es nada saludable que permanezcamos demasiado tiempo en ellos, y además en la mayor parte de los casos, mañana tu no te vas a acordar, ni él tampoco.

Marisa Navarro