
Deja de intentar ser perfecto. Tu ya eres perfecto en lo más profundo de tu ser. Y formas parte de un todo perfecto. Esa perfección profunda de tu ser, que es perfecto en sí mismo, la tapamos con esa identidad externa que pretendemos, y que poco tiene que ver con nosotros, con nuestro verdadero ser.
Reconozcámoslo, nos cuesta mucho pedir ayuda. Y es curioso, porque nos sentimos muy bien cuando somos nosotros los que la prestamos. ¡Qué paradoja!. Cuando la damos nos sentimos útiles, valorados, capaces, y que estamos haciendo algo hermoso. Cuando necesitamos ayuda nos sentimos incapaces, que no valemos, inútiles, y hasta podemos llegar a sentir vergüenza. Por
Cuando dejas ir tu miedo, puedes disfrutar de la nueva experiencia que estas viviendo. Por eso tenías miedo, porque era nueva. Y de eso se compone una vida rica, de nuevas experiencias. Tenemos que aprender a manejar el miedo, para poder disfrutar de las nuevas experiencias. Si siempre hacemos lo mismo, posiblemente no tengamos miedo.
¿Tienes conciencia de cuando entras en una espiral de negativismo?. Funciona como una bola de nieve. Comienza por algo pequeño, un pensamiento, una reacción a algo que ha ocurrido, a un comportamiento de alguien, incluso interpretaciones propias que no se ajustadan a nada. No importa lo que la inicie, ese no es el tema. Lo
¿Somos demasiado orgullosos para recibir consejos y orientaciones?. Suele ocurrir que cuanto más cercana es la persona que nos los da, más nos cuesta aceptarlos. Y sin embargo son las personas que más nos quieren y mejor nos conocen. Es como sí pensáramos que ya nos han aconsejado y orientado bastante, que ya está bien.
Lo que creemos es tremendamente poderoso. Es realmente mágico. Nuestros pensamientos crean nuestro universo. Pero nuestras creencias van más allá. Respondemos a ellas de manera automática. No solemos cuestionarlas, ni replantearlas. Simplemente las creemos sin más. Muchas de estas creencias son heredadas, y otras se han ido creando en nosotros por diferentes experiencias que hemos
Seguro que has sentido en algunas ocasiones que estas demasiado apegado a algo. Cuando estamos demasiado apegados a algo, comenzamos a sentir inmovilidad, es como sí estuviéramos atados de pies y manos y no pudiéramos movernos. Es una sensación agobiante, frustrante y que nos entristece enormemente. Aquí también hay que pararse y reflexionar. Quizá no